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lunes, 16 de diciembre de 2013

Villancico de Navidad 2012



La

RECOMPENSA

DEL AMOR





Villancico de Martin de Tours



Juan, Bosco y Javier navarro.






Navidad 2012.



A una ciudad de Francia,
comienzos del siglo cuarto,
se acerca Martín de Tours
con un grupo de soldados.

Al llegar a la muralla
su caballo se ha parado:
un hombre en el suelo tiembla,
desnudos muestra sus brazos.

“Por caridad, tengo frío
y están rotos mis zapatos.
Tened piedad de este pobre.”,
suplica el hombre al soldado.

Martín se conmueve al verlo
en tan lamentable estado;
con un tajo de su espada
ha partido en dos el manto.

“Tomad, hermano, esta pieza
de lana para taparos;
la otra mitad pertenece
al ejército romano.”

Ya los colores le suben,
ya la sangre golpeando,
el hombre la mano besa
de Martín, el buen soldado.

Pasan los años y pasa
la miseria junto al santo.
Camina Martín perdido
por un sendero nevado,
y en su tristeza le llega
el relincho de un caballo:
son tres jinetes que siguen
una luz sobre los campos,
un plateado cometa
que va guiando sus pasos.

“Ven con nosotros, Martín,
-le reclama el más anciano-
Vamos a adorar a un Niño,
y vamos ya rezagados.”

Las noches pasan y un día
descabalgan del caballo:
la estrella ilumina ahora
a pastores y rebaños,
los más pobres de la tierra
que le ofrecen sus regalos
a un Niño recién nacido
en un pesebre agrietado.
Pero el brillo de sus ojos
reconforta a nuestro santo:  
ha merecido la pena
este camino tan largo.
Esa noche Martín sueña
con el mendigo de antaño:
era Jesús que ahora lleva
sobre los hombros su manto.  


Perdone la concurrencia
tantas faltas cometidas,
no solo en palabras torpes
sino también en la vida.
Que el bueno de San Martín
siga vivo en la memoria.
Aquí se despide el ciego,
que Dios me tenga en su gloria.

Villancico de Navidad 2013






Villancico

de estos

tiempos







Juan, Bosco y Javier navarro.






                  




Navidad 2013.

 

Que venga la buena gente, los de buena voluntad,
ricos y pobres, oyentes de una historia de ciudad;
no habrá aquí Magos de Oriente ni escenas de Navidad
sino personas corrientes, la fuerza de la amistad.

En un barrio de Sevilla, ya el invierno en los naranjos,
malvive Melchor, un viejo sin familia, sin trabajo.
Nada le importa en la vida y ve su tiempo acabado;
cuando se encamina al puente fuma su último cigarro.
Refleja el agua la luna, los ojos cierra, temblando,
y se imagina cayendo desde el puente, rio abajo.
Pero un brazo lo detiene; los ojos vuelve, llorando
hacia Gaspar, buen amigo, músico errante y polaco.
Venga, viejo, no seas loco, anda, ponte los zapatos,
que vivir vale la pena con un amigo a tu lado.
Melchor se desploma al suelo, se ha salvado de milagro;
con lágrimas sin consuelo se funden en un abrazo.
Duerme la ciudad tranquila, los gatos en el tejado.

Las noches pasan y un día el tráfico ven cortado:
la policía pone orden, los vecinos se han juntado;
entre empujones y gritos, oficiales del juzgado
que precintan una casa porque el plazo ha terminado.
Otra familia a la calle por sus deudas con los bancos.
Él es José, carpintero, y María está en estado.
Pasarán la Nochebuena lejos de lo que han cuidado;
tantos años, tantas penas, tantos sueños, desahuciados.
Melchor y Gaspar se acercan, como ellos apenados;
los dos amigos conocen a una familia del barrio:
son Baltasar y Macény, emigrantes africanos.
Cuando llaman a su puerta les ofrecen sus cuidados:
van a preparar la cena para los recién llegados.
Los pobres entre los pobres no olvidan que en el pasado
nació un niño en una cueva, con pastores y ganado,
y que una estrella condujo a tres reyes a su lado;
ellos serán ahora reyes, los mejores de este barrio
porque el amor de un amigo es siempre el mejor  regalo.
         
Juan, Juan Bosco y Javier Navarro
          Diciembre de 2013

jueves, 19 de septiembre de 2013

Yomismo - Desamor (Soneto con estrambote)



Desamor

No podría decir de buena gana
que tu ausencia sea quien me inquieta
Pero hay algo que ni tu presencia aquieta,
es tenerte a mi alcance, tan lejana.

De que sirve evocar la carne amada?
El tiempo deformado en fantasías
enajenó mi corazón por lo que hacías,
responder a mi amor con tu no, nada.

Ningún puente tendiste a mi llamada,
cegado y ciego caminé por tus orillas
y no dejaste entrar mi corazón en tu morada.

Que cruel es el yo que al alma miente
prometiendo victorias de tus gestos,
llenando de fantasmas lo que siente.

Y no es mejor ahora mi momento.
Comido de ansiedad, arrepentido
de este tiempo gastado sin sentido,
agotado una vez más por lo que siento



Javier Navarro
  Zahara de los Atunes, 20 de Agosto de 2008.




Yomismo - Ahora VII (completo)



Ahora,
transcurridos los años,
que ya no es la vida
 vigorosa carrera de deseos
sino deslizar de arena,
implacable tiempo.

Ahora
cuando nacen las tristes nidadas,
los cucos de la ira
la incertidumbre y el  miedo,
y  el puro corazón,
hendido por el martillo del mundo,
agitado su pulso,
nada puede contra ellos.

Ahora,
que perdidos los amigos,
las historias se perdieron,
pues nadie añadirá
más detalles, ni más risas
ni calor a tus relatos,
y yacen descosidos los recuerdos
en la taiga de los rotos trapos.

Ay, y aquello que un día hicimos inmortal
pálido camina  
hacia el anonimato.
Frágiles amarras cortadas
en penosos días aciagos.

Y el futuro,
años, que unos ojos brillantes
alumbraron,
apenas dista un paso
del innombrable destino,
del infame caos.
Donde hubo esperanza,
pusimos miedo,
y el más torpe ego
en lugar del corazón
desterrado.

Pero un día
dejaste de verte en el espejo,
te creíste invisible,
olvidado,
aceleraste tu carrera,
y roto el circulo de amores,
te perdiste sin rumbo
por los páramos.

Ahora
detente,
bajo el sol de la tarde,
en ese secarral de marginados,
y busca en tu sombra,
agrietada como la tierra,
la memoria de tu rostro
emborronado.

Se paciente
y de las caídas gotas del sudor
surgirá el brillo de tu mirada.
Atrápalo con ternura
y siente en los dedos
su agitado corazón
de gorriones malcriados.

Se valeroso y ámate de nuevo
porque
no todo lo que ves destruido
lo fue por tu mano
Ámate y llora
y en las lagrimas caídas
brillaran de nuevo
las caras que amaste,
los olvidados trozos de tu historia,
lo lejano.

Y cuando al fin
reconozcas tu rostro,
y sepas quien eres,
vuelve allá donde los pasos se perdieron,
mira sin miedo
los ojos que te miran,
sumérgete en la sombra
y vuela en la luz
que la vida no es cruel destino
sino del corazón amante,
el bello camino andado.

Javier Navarro
14 de Septiembre de 2013



Yomismo - Ahora (minimalista)

AHORA 

Ahora, que ves cómo la vida no es la vigorosa carrera del deseo
sino la cuenta implacable  del tiempo,
ahora, cuando la pureza del corazón se agota en el griterío del mundo
y los recuerdos son restos descosidos de historias mal contadas, 
 ahora debes detenerte bajo el sol de la tarde
y buscar en la sombra agrietada de la tierra
la memoria de tu rostro. 

Tu mirada brillará de nuevo;
siente en los dedos su agitado latir de gorriones.
Se valeroso y ámate de nuevo
porque no todo lo que ves destruido lo  fue por tu mano. 

Ámate y llora, y en las lagrimas caídas estarán las caras que amaste,
y cuando al fin reconozcas tu rostro, y sepas ya quien eres,
levántate y camina.

 19 de Septiembre de 2013

     Javier Navarro